Cuerpo presente y mentes ausentes
Me tumba cuando recibo la mala noticia que un ser querido marcó calabera. Ha pasado una y otra vez y no logro acostumbrarme a que la muerte es parte de la vida. Desde pequeño tuve una idea sencilla de esto: El Todopoderoso ya no quiso darle cuerda y punto final.
Eso lo he tenido claro, PERO el ritual del funeral sigue sin cuadrar conmigo. A pesar que ahora es menos pomposo:
1.- Brillan por su ausencia el seco de gallina o aguado de pato con Supán.
2.- El café express ahora es de autoservicio (debes buscarlo porque éste no va a encontrarte).
3.- A las que "en vida se llamaron" roscas ya le hicieron caída y limpia hace ratón.
4.- Se barajó la convocatoria a juegos de naipes como el cuarentazo.
5.- Nadie cuenta cachos a menos que sean los cachos de alguien a quién cuentearon.
6.- Etcéteras.
El etcétera que no me calo es la vestimenta. Hay una fijación Fashion para este tipo de eventos.
Que si la camisa mangas largas, que el pantalón de tela, que los colores opacos, que el cabello cortadito y peinadito, que rasúrate los cuatros pelos que juegan "vale" en tu barbilla. Dato curioso porque llevo un modo de lucir digamos, estándar. Hasta me han dicho monocromático por los colores simplones en tonos degradados, triste para una fiesta o noche de farras. Ahora resulta que inapropiado para un velorio o sepelio.
Pero el luto se lo lleva en el alma y lo digo cuando me dan a conocer su observación, pero rematan diciendo que es una forma de respeto al difunto. Insisto que a la persona bien conocida, el respeto se lo da en vida.
YO tambien podria presumir de Fashion: Luzco desaliñado con el jean de toda la semana, y la camiseta bien sudada. Bien podría decir que tanta fue la pena que he descuidado de mi persona. Pero ¿me hago propaganda?. Naranjas...
Cómo saber si respetaron el gusto del occiso al momento de acomodarlo y trajearlo. No creo que le haya gustado lo sofisticado con que lo vitrinearon al enternarlo con esos colores desgastados, ropa algo pesada e inapropiada para un lugar tan claustrofóbico como una caja, ni que se diga la sofocación. La camisa hawaiiana que él acostumbraba usar cuando le tocaba salvar vidas, hubiese sido lo indicado: La frescura adecuada al momento de sudar la frente.
Volviendo a los vivos, puede que el resto de la people estaba vestido de acuerdo a la ocasión, pero cada quien (a excepcion de los más allegados) parloteaba sus temas de interés mientras oían pero no escuchaban la misa de cuerpo presente. Sus mentes estaban ausentes y lo importante era cumplir con la asistencia. Físicamente estaban ahi pero sus pensamientos los hicieron huir de tan aburrido ritual.
Me atrevería a decir que el homenajeado estaba muerto de la risa en algún rincón del salón, al saber que habría agüado los planes que tenia la mayoria para ese instante. Habrá escuchado la preocupación de muchos acerca de sus problemas sociales y económicos. Disfrutó el hecho que que sólo la muerte lo salvó de la vida.
Se quedó sin aliento al saber que mucha gente lo echará mucho de menos y que los que se embriagaron de pena y tristeza pasarán un buen tiempo tratando de recuperarse de esa resaca sentimental, emocional.
Antes de la previa al eterno descanso, vivió teniendo una idea de lo importante que era para su familia y amigos, solo una idea. Ya se fue sintiéndolo mucho: Entre tantos que lo quisieron, no dejará de existir.
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muchacho borracho.
Eso lo he tenido claro, PERO el ritual del funeral sigue sin cuadrar conmigo. A pesar que ahora es menos pomposo:
1.- Brillan por su ausencia el seco de gallina o aguado de pato con Supán.
2.- El café express ahora es de autoservicio (debes buscarlo porque éste no va a encontrarte).
3.- A las que "en vida se llamaron" roscas ya le hicieron caída y limpia hace ratón.
4.- Se barajó la convocatoria a juegos de naipes como el cuarentazo.
5.- Nadie cuenta cachos a menos que sean los cachos de alguien a quién cuentearon.
6.- Etcéteras.
El etcétera que no me calo es la vestimenta. Hay una fijación Fashion para este tipo de eventos.
Que si la camisa mangas largas, que el pantalón de tela, que los colores opacos, que el cabello cortadito y peinadito, que rasúrate los cuatros pelos que juegan "vale" en tu barbilla. Dato curioso porque llevo un modo de lucir digamos, estándar. Hasta me han dicho monocromático por los colores simplones en tonos degradados, triste para una fiesta o noche de farras. Ahora resulta que inapropiado para un velorio o sepelio.
Pero el luto se lo lleva en el alma y lo digo cuando me dan a conocer su observación, pero rematan diciendo que es una forma de respeto al difunto. Insisto que a la persona bien conocida, el respeto se lo da en vida.
YO tambien podria presumir de Fashion: Luzco desaliñado con el jean de toda la semana, y la camiseta bien sudada. Bien podría decir que tanta fue la pena que he descuidado de mi persona. Pero ¿me hago propaganda?. Naranjas...
Cómo saber si respetaron el gusto del occiso al momento de acomodarlo y trajearlo. No creo que le haya gustado lo sofisticado con que lo vitrinearon al enternarlo con esos colores desgastados, ropa algo pesada e inapropiada para un lugar tan claustrofóbico como una caja, ni que se diga la sofocación. La camisa hawaiiana que él acostumbraba usar cuando le tocaba salvar vidas, hubiese sido lo indicado: La frescura adecuada al momento de sudar la frente.
Volviendo a los vivos, puede que el resto de la people estaba vestido de acuerdo a la ocasión, pero cada quien (a excepcion de los más allegados) parloteaba sus temas de interés mientras oían pero no escuchaban la misa de cuerpo presente. Sus mentes estaban ausentes y lo importante era cumplir con la asistencia. Físicamente estaban ahi pero sus pensamientos los hicieron huir de tan aburrido ritual.
Me atrevería a decir que el homenajeado estaba muerto de la risa en algún rincón del salón, al saber que habría agüado los planes que tenia la mayoria para ese instante. Habrá escuchado la preocupación de muchos acerca de sus problemas sociales y económicos. Disfrutó el hecho que que sólo la muerte lo salvó de la vida.
Se quedó sin aliento al saber que mucha gente lo echará mucho de menos y que los que se embriagaron de pena y tristeza pasarán un buen tiempo tratando de recuperarse de esa resaca sentimental, emocional.
Antes de la previa al eterno descanso, vivió teniendo una idea de lo importante que era para su familia y amigos, solo una idea. Ya se fue sintiéndolo mucho: Entre tantos que lo quisieron, no dejará de existir.
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