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Cuenta la leyenda que en un rincón del corazón de la ciudad, nos esperaban ochenta javas listas para ser tomadas por asalto. Mientras tanto, en el bar-discotuerc "VIP" de la Zona Rosa, encájabamos como polluelos apretados en una caja, picoteando por ahí a ver qué hueco encontrábamos para darnos un respiro. Tan faltos de espacio estábamos que todos terminamos bailando cachete con cachete, pechito con pechito y ombligo con ombligo.
Ahora sí merecia nombrar VIP al local. Era lo propio para la censura: porno decir algo denigrante en términos cortopunzantes... suena un ¡"VIP"!. Asi que deciamos discoteca... ¡VIP! (discoteca de mierda) por aqui / bar... ¡VIP! (bar pendejo) por allá. Apadriné el establecimiento como relacionista público que soy, con un nombre que le hace justica y que a la vez suena extranjerizado para atracción de los desclasados: "Klaustrophobia".
La cerveza se había terminado en Klaustrophobia y un tipo obeso calvo al que llamaremos “gordo Jaba”, se desplazaba únicamente con una silla de ruedas, acompañado de su princesa. Leía pasajes de la Biblia presumiendo de haberse entregado al Señor, lo que insinuaba que pateaba con los dos pies, en sentido figurado claro, ya que el gordo Jaba apenas podía mover la boca para hablar.
Presenciamos un milagro: gordo Jaba, luego de haberse tanqueado las bielas, se levantó y anduvo por su propia cuenta mientras pregonaba en la discotuerc: “Aleluya, aleluya cada uno con la que no es suya”. Y así fue... practicó lo que predicó, ya inflamado había secado y volteado el último botellón, banderéandose con EL rabo, hecho el picarón.
Regresando a las ochenta javas, yo creía haber escuchado mal pero no era el único, todos estaban inquietos. El muchacho borracho, tendido en el piso, resucitó al tercer llamado del nuevo día, vomitando todo lo chupado para hacer un espacio a esta ganga. La pregunta “¿Por qué seguir tomando?” nos arrojaba una respuesta. Al vómito la respuesta... ¡trucha su madre!, quiero decir, la respuesta al volver.
Porque es Gratis, por lo tanto hacemos uso y abuso. Luego vemos si el abuso es perjudical. ¿Qué o quién nos impulsa?.
Dora, la peladota buenota, impuso la buena nota: "Debo irme buena y sana a Mi Casa". Todos en la Comunidad del Morbo nos pusimos once:
1.- La loca Buena, buena estaba.
2.- En cuanto a Sana, ¿cómo no hacerle “sana sana” a ese culito de marrana?.
3.- La invitacion a Mi Casa... puchicas, para ponerse locoteS.
Supe que a Dora le encantaba cantar acapella, la gente pedia “¡que cante!, ¡que cante!, ¡que cante!” y yo me robé la película: “¡acapella, Dora!, ¡aca pella Dora!, ¡acá peladora!”.
Por ahi estaba Ron el Chaperón, un flaco adefecio vacilando gorra en la noche, ladillento perro faldero de Marisa, la reverbera dueña de una sonrisa que hace sentir que acaricia. El huevo con sal de la paisana, afuera patrocinaba la webadilla a la pandilla y nos la llevamos, con toda y canasta. Incluso el tipo "saca borrachos" de la puerta cerraba ya el lugar para colarse con el gremio de la borrachera.
Esa madrugada los taxistas hicieron su Agosto en Julio, el pelado vendedor de caramelos, chicles y cigarrillos, que los habia convocado para la caravana. Cada auto pasó la prueba “donde entran seis, entran dieciseis”.
Llegamos al lugar de los hechos, yo me decia una y otra vez, que no podia ser verdad tanta belleza, tanta cerveza, de seguro eran ochenta bielas y no ochenta javas. Lo mejor para todos era equivocarme porque las masas no perdonarían el fraude.
Increíble, el gordo Jaba ya había ubicado su lugar con un pana, el orejón ese que se jacta de saber todo lo que sucede en el universo, que dizque se viene la hecatombe, el coje coje, el final de los tiempos el "nos fuimos a la mierda", asiduo miembro de los CienTontólogoS. A este viejo verde con carita de cojudo, lo llamaremos el “maistro Yoda”.
Pervertido como ninguno, el maistro Yoda vestía con sábanas blancas y cual pajero diestro, no soltaba la mano de su palo. De ojos vidriosos, con la mirada desnudaba a las mujeres con apenas verlas. A pesar de ser orejón, era algo sordo, si le preguntaban “¿qué piensa de...” el man siempre respondía lo mismo: “el intercambio de parejas yo pienso que lo mejor es. Con la que no es suya, cada uno... Aleluya, aleluya”.
Ahi estaban, Jaba y Yoda de joda con ochenta javas. Al parecer estaban poniendo el chupe, se trataba de una campaña sobre una nueva marca de cerveza. La marca era “JAVA”, escrito y pronunciado en español. Era de esperarse, siendo licenciados en mercadeo, no es gran cosa crear una marca tomando una palabra vox populi como pasó con el caso “BIELA”.
El semblante en todos nos cambió, a muchos traumó. Pude fotografiar al pelado vendedor de chicles, caramelos y cigarrillos cuyo rostro se congeló de ira.
Decidi sacármela, turra esa movida. Encima de poca cerveza, harto reggaeton.
Y asi sucedió, palabra de borracho. Los borrachos igual que los niños no decimos mentiras.
- dama_rosa: ¿quieres una cerveza?
- muchacho_borracho: no quiero una cerveza, quiero una java
- rajuela: deme una jaba de java
- picapiedra: ya... jaba de java du
Ahora sí merecia nombrar VIP al local. Era lo propio para la censura: porno decir algo denigrante en términos cortopunzantes... suena un ¡"VIP"!. Asi que deciamos discoteca... ¡VIP! (discoteca de mierda) por aqui / bar... ¡VIP! (bar pendejo) por allá. Apadriné el establecimiento como relacionista público que soy, con un nombre que le hace justica y que a la vez suena extranjerizado para atracción de los desclasados: "Klaustrophobia".
La cerveza se había terminado en Klaustrophobia y un tipo obeso calvo al que llamaremos “gordo Jaba”, se desplazaba únicamente con una silla de ruedas, acompañado de su princesa. Leía pasajes de la Biblia presumiendo de haberse entregado al Señor, lo que insinuaba que pateaba con los dos pies, en sentido figurado claro, ya que el gordo Jaba apenas podía mover la boca para hablar.
Presenciamos un milagro: gordo Jaba, luego de haberse tanqueado las bielas, se levantó y anduvo por su propia cuenta mientras pregonaba en la discotuerc: “Aleluya, aleluya cada uno con la que no es suya”. Y así fue... practicó lo que predicó, ya inflamado había secado y volteado el último botellón, banderéandose con EL rabo, hecho el picarón.

Regresando a las ochenta javas, yo creía haber escuchado mal pero no era el único, todos estaban inquietos. El muchacho borracho, tendido en el piso, resucitó al tercer llamado del nuevo día, vomitando todo lo chupado para hacer un espacio a esta ganga. La pregunta “¿Por qué seguir tomando?” nos arrojaba una respuesta. Al vómito la respuesta... ¡trucha su madre!, quiero decir, la respuesta al volver.
Porque es Gratis, por lo tanto hacemos uso y abuso. Luego vemos si el abuso es perjudical. ¿Qué o quién nos impulsa?.
Dora, la peladota buenota, impuso la buena nota: "Debo irme buena y sana a Mi Casa". Todos en la Comunidad del Morbo nos pusimos once:
1.- La loca Buena, buena estaba.
2.- En cuanto a Sana, ¿cómo no hacerle “sana sana” a ese culito de marrana?.
3.- La invitacion a Mi Casa... puchicas, para ponerse locoteS.
Supe que a Dora le encantaba cantar acapella, la gente pedia “¡que cante!, ¡que cante!, ¡que cante!” y yo me robé la película: “¡acapella, Dora!, ¡aca pella Dora!, ¡acá peladora!”.

Toma Ron "Howard"
el demente brilla antes.
Por ahi estaba Ron el Chaperón, un flaco adefecio vacilando gorra en la noche, ladillento perro faldero de Marisa, la reverbera dueña de una sonrisa que hace sentir que acaricia. El huevo con sal de la paisana, afuera patrocinaba la webadilla a la pandilla y nos la llevamos, con toda y canasta. Incluso el tipo "saca borrachos" de la puerta cerraba ya el lugar para colarse con el gremio de la borrachera.

Se uno de nuestros "saca borrachos"
¡Saca el borracho que hay en ti!
Esa madrugada los taxistas hicieron su Agosto en Julio, el pelado vendedor de caramelos, chicles y cigarrillos, que los habia convocado para la caravana. Cada auto pasó la prueba “donde entran seis, entran dieciseis”.
Llegamos al lugar de los hechos, yo me decia una y otra vez, que no podia ser verdad tanta belleza, tanta cerveza, de seguro eran ochenta bielas y no ochenta javas. Lo mejor para todos era equivocarme porque las masas no perdonarían el fraude.
Increíble, el gordo Jaba ya había ubicado su lugar con un pana, el orejón ese que se jacta de saber todo lo que sucede en el universo, que dizque se viene la hecatombe, el coje coje, el final de los tiempos el "nos fuimos a la mierda", asiduo miembro de los CienTontólogoS. A este viejo verde con carita de cojudo, lo llamaremos el “maistro Yoda”.

Pervertido como ninguno, el maistro Yoda vestía con sábanas blancas y cual pajero diestro, no soltaba la mano de su palo. De ojos vidriosos, con la mirada desnudaba a las mujeres con apenas verlas. A pesar de ser orejón, era algo sordo, si le preguntaban “¿qué piensa de...” el man siempre respondía lo mismo: “el intercambio de parejas yo pienso que lo mejor es. Con la que no es suya, cada uno... Aleluya, aleluya”.
Ahi estaban, Jaba y Yoda de joda con ochenta javas. Al parecer estaban poniendo el chupe, se trataba de una campaña sobre una nueva marca de cerveza. La marca era “JAVA”, escrito y pronunciado en español. Era de esperarse, siendo licenciados en mercadeo, no es gran cosa crear una marca tomando una palabra vox populi como pasó con el caso “BIELA”.
El semblante en todos nos cambió, a muchos traumó. Pude fotografiar al pelado vendedor de chicles, caramelos y cigarrillos cuyo rostro se congeló de ira.

Decidi sacármela, turra esa movida. Encima de poca cerveza, harto reggaeton.
Y asi sucedió, palabra de borracho. Los borrachos igual que los niños no decimos mentiras.

Escrito: Java con V de vaca y no B de burro.
¿qué prieferen, beberla a vaca o beber la del burro?
Pronunciado: Java con J de jarra y no Y de yuca.
¿qué prefieren, chuparse la jarra o chuparse una yuca?
- dama_rosa: ¿quieres una cerveza?
- muchacho_borracho: no quiero una cerveza, quiero una java
- rajuela: deme una jaba de java
- picapiedra: ya... jaba de java du
