Evangelio según K. Oz
Padre: Hey, J.C. Baja y tráeme de Los Piratas del Formato, una copia en DVD del trilladísimo Código Da Vinci.
Hijo: Hágase tu voluntad, Padre Nuestro.
Padre: ¿Cómo que "nuestro"?. Tú eres mi único hijo que fue concebido por obra y gracia del Espíritu.....
Santo: (.....)
El Señor de Las Llaves: Don Jehovanni, usted es el creador de todas las cosas. Todas las criaturas, incluyendo los humanos que son "como todas las cosas", fueron traídas al mundo gracias a su voluntad.
Padre: Ni me hagas acuerdo que esos últimos, son los que se creen primeros y dominantes sobre todo lo demás, hubiese preferido abortar la misión antes de diseñarlos con el barro. Oye Pedro, ¿Cómo diablos me llamaste? ¿"Don" qué...?
El Señor de Las Llaves: ¡Dios mio!, perdón por la ofensa. Don Geová quise decir.
Padre: Menos mal no me pediste que te perdone la ofensa, restregándome en la cara que tú tambien perdonas a los que te ofenden. Deja de decirme Don, eso tiene connotación mafiosa.
Hijo: Ya no te hagas viejo, que todos sabemos que vives conspirando los hechos desde el principio de los tiempos. Cuando muere alguien, se dice siempre que es la voluntad de Dios. También he escuchado que si se quiere hacer algo, debe hacerse como Dios manda. Ahi si... no existe mejor intermediario que El Supremo, El Todopoderoso. Y es que la gente buena y la mala, te invocan en sus pensamientos para que sus acciones se den "Dios mediante". Un gol con penal solo es posible con la mano de Dios. Etcétera, etcétera, etc.
Padre: ¿Debo agradecer tu sarcasmo?, ¡mugroso hippie, tenías que salir!. Ya cámbiate esos pañales de tela que a tus treinta y tres se te ven ridículos. Bájate de ahí, cuando no te pegas esos dos palos bien clavados y coronándote con espinas, estás con mensajes de amor y paz, agarrándome la paloma.
Hijo: No papi, la paloma esta tranquila, hasta le di su ramita de oliva, ¿verdad, Espíritu?
Santo: (.....)
Padre: Hijo, sí que pides permiso al cuerpo para moverte, eres toda una eminemcia... Quédate con tu banda, esos D12 que te llaman GrandMaster...
El Señor de Las Llaves: Los D12 son doce discípulos del Maestro. El "cuerpo" al que pide permiso para moverse, se llama Maria Magdalena la “carne”, esa es. Hable con propiedad, Jehová.
Padre: Ya no eres un niño divino, J.C. Dejaste de ser el peladito de la estampita al que muchos idolatran. Si andas hecho el creidote, caminando sobre las aguas sin querer sumergirte, ahí estas valiendo paloma.
Hijo: Este veterano jode. El que está como la paloma es el Espíritu...
Santo: (.....)
Padre: Ahora que puedo darme un respiro, echaré un vistazo al evangelio de Dan Brown. Hijo, cuando desciendas a la tierra ten mucho cuidado. El hecho que vivas en el cielo no significa que debas andar en las nubes.
Hijo: Que tengo suerte yo, encima de velar porque cumplan tus mandamientos debo cumplirte los mandados. Esa es la Cruz que ya no quiero cargar. Voy más tarde, me pegaré una caminata por el cielo, I'm Walking on Sky, because... I'm a SkyWalker.
Padre: Look... I'm Your Father! Ya no te hagas el mártir. Si no me traes esa maldita blasfema del celuloide de inmediato, juro por MI, que tú, Hijo de la Grandísima...
Hijo: Santa Maria.
El Señor de Las Llaves: ¡Madre de Dios! Cuidado con lo que se dicen.
Padre: ¡Trucha su madre!, los mal hablados son "boca de Dios" y vienes a querer depurar lo que YO diga, déjate de webadas, Pedro.
El Señor de Las Llaves: NO. Déjate de webadas, tú, loco hijo de pluta. Ya me cansé de seguirte la corriente. Andate a guardar que me colmaste la paciencia.
Y asi, sucedió. Pedro, el portero (el señor de las llaves), llevó a don Geovanny Loor, el enfermo mental (que sufría ezquizofrenia múltiple con alucinación narcisita involuntaria) hacia su habitación. Ya habia terminado el horario de visitas en el hospital psiquiátrico Lorenzo Ponce. El pobre se creía padre, hijo y espíritu santo, de ahi su apodo de “Tri Loco” Loor, como le llamaban sus compañeros.
La habitación del paciente tenía una ventana enrejada cuya vista daba al Cementerio General. La ventana le servía para ver con satisfacción, como llegaban los que según El, atendian a su llamado: los muertos. Y es que nadie lo visitaba.
Si se preguntan que hacia yo alli, les digo: ni Pluta idea ¿como iba a saberlo?, yo estaba ebrio y el orate ese me robó la botella.

Hijo: Hágase tu voluntad, Padre Nuestro.
Padre: ¿Cómo que "nuestro"?. Tú eres mi único hijo que fue concebido por obra y gracia del Espíritu.....
Santo: (.....)
El Señor de Las Llaves: Don Jehovanni, usted es el creador de todas las cosas. Todas las criaturas, incluyendo los humanos que son "como todas las cosas", fueron traídas al mundo gracias a su voluntad.
Padre: Ni me hagas acuerdo que esos últimos, son los que se creen primeros y dominantes sobre todo lo demás, hubiese preferido abortar la misión antes de diseñarlos con el barro. Oye Pedro, ¿Cómo diablos me llamaste? ¿"Don" qué...?
El Señor de Las Llaves: ¡Dios mio!, perdón por la ofensa. Don Geová quise decir.
Padre: Menos mal no me pediste que te perdone la ofensa, restregándome en la cara que tú tambien perdonas a los que te ofenden. Deja de decirme Don, eso tiene connotación mafiosa.
Hijo: Ya no te hagas viejo, que todos sabemos que vives conspirando los hechos desde el principio de los tiempos. Cuando muere alguien, se dice siempre que es la voluntad de Dios. También he escuchado que si se quiere hacer algo, debe hacerse como Dios manda. Ahi si... no existe mejor intermediario que El Supremo, El Todopoderoso. Y es que la gente buena y la mala, te invocan en sus pensamientos para que sus acciones se den "Dios mediante". Un gol con penal solo es posible con la mano de Dios. Etcétera, etcétera, etc.
Padre: ¿Debo agradecer tu sarcasmo?, ¡mugroso hippie, tenías que salir!. Ya cámbiate esos pañales de tela que a tus treinta y tres se te ven ridículos. Bájate de ahí, cuando no te pegas esos dos palos bien clavados y coronándote con espinas, estás con mensajes de amor y paz, agarrándome la paloma.
Hijo: No papi, la paloma esta tranquila, hasta le di su ramita de oliva, ¿verdad, Espíritu?
Santo: (.....)
Padre: Hijo, sí que pides permiso al cuerpo para moverte, eres toda una eminemcia... Quédate con tu banda, esos D12 que te llaman GrandMaster...
El Señor de Las Llaves: Los D12 son doce discípulos del Maestro. El "cuerpo" al que pide permiso para moverse, se llama Maria Magdalena la “carne”, esa es. Hable con propiedad, Jehová.
Padre: Ya no eres un niño divino, J.C. Dejaste de ser el peladito de la estampita al que muchos idolatran. Si andas hecho el creidote, caminando sobre las aguas sin querer sumergirte, ahí estas valiendo paloma.
Hijo: Este veterano jode. El que está como la paloma es el Espíritu...
Santo: (.....)
Padre: Ahora que puedo darme un respiro, echaré un vistazo al evangelio de Dan Brown. Hijo, cuando desciendas a la tierra ten mucho cuidado. El hecho que vivas en el cielo no significa que debas andar en las nubes.
Hijo: Que tengo suerte yo, encima de velar porque cumplan tus mandamientos debo cumplirte los mandados. Esa es la Cruz que ya no quiero cargar. Voy más tarde, me pegaré una caminata por el cielo, I'm Walking on Sky, because... I'm a SkyWalker.
Padre: Look... I'm Your Father! Ya no te hagas el mártir. Si no me traes esa maldita blasfema del celuloide de inmediato, juro por MI, que tú, Hijo de la Grandísima...
Hijo: Santa Maria.
El Señor de Las Llaves: ¡Madre de Dios! Cuidado con lo que se dicen.
Padre: ¡Trucha su madre!, los mal hablados son "boca de Dios" y vienes a querer depurar lo que YO diga, déjate de webadas, Pedro.
El Señor de Las Llaves: NO. Déjate de webadas, tú, loco hijo de pluta. Ya me cansé de seguirte la corriente. Andate a guardar que me colmaste la paciencia.
Y asi, sucedió. Pedro, el portero (el señor de las llaves), llevó a don Geovanny Loor, el enfermo mental (que sufría ezquizofrenia múltiple con alucinación narcisita involuntaria) hacia su habitación. Ya habia terminado el horario de visitas en el hospital psiquiátrico Lorenzo Ponce. El pobre se creía padre, hijo y espíritu santo, de ahi su apodo de “Tri Loco” Loor, como le llamaban sus compañeros.
La habitación del paciente tenía una ventana enrejada cuya vista daba al Cementerio General. La ventana le servía para ver con satisfacción, como llegaban los que según El, atendian a su llamado: los muertos. Y es que nadie lo visitaba.
Si se preguntan que hacia yo alli, les digo: ni Pluta idea ¿como iba a saberlo?, yo estaba ebrio y el orate ese me robó la botella.
