Dark side of the Man on the moon

Regreso al lado oscuro, igual que el resto de los restos de ecuatorianos en este país que es como la verde manzana, devorada por gusanos. Un clásico de cuentos del Gallo Pelón: “crisis energética, hay que ahorrar electricidad”. Me hago el desentendido, ya estoy eléctrico. El gobierno de turno se hace el desentendido también, dejemos el drama.

La paranoia por la escasez de kilovatios hora ya es una tradición por estas fechas. Pero, ¿quién ofrece una solución para arreglar esta situación?. Heces no sabemos quienes brillarán por su ausencia en estos tiempos oscuros que se avecinan.

De pequeño me lavaron el cerebro, decían que tenía que estudiar para ser alguien. Ahora veo, que no soy nadie porque que si no tengo padrino, no me bautizo. Estoy tragado, se suponía vería la luz de la prosperidad, pero en lugar de eso, regreso al lado oscuro: Mi título es de segundo nivel (tecnólogo), hay que llegar a tercero (dígame Licenciado, gracias no hay de queso nomás de papa) para luego entrar al cuarto (Master Of de iunivers).

Volviendo a la Universidad me quedé corto ya que cuando me volví, el vómito era poco comparado con la sensación de ver que el tiempo pasa y las mismas aulas siguen siendo las mismas, sin reflejarse el platanal que los estudiantes le metemos. Uno le pone mucho empeño para prepararse. Empeñamos la teve el dividi y el perico para pagar los valores.

De lado norte, está bastante iluminado, pero los salados del sur estamos en el lado oscuro. Así es, al igual que una luna, la sombra asombra, por los lunáticos que ahí figuran:

Estaba llegando a clases, iba acercándome a la zona dark cuando divisé una diminuta doña vetuca que iba creciendo. Comenzó de un centímetro, luego dos, tres y seguía agrandándose. Esto sucedía mientras yo avanzaba hacia ella y ella hacia a mi.

Cuando la doña vetuca (aparentemente una cincuentona) alcanzó cinco decímetros vi que debido a un ventarrón soplador, se le voló un billete, no fue sorpresa, yo se lo que es que el dinero se le vaya volando a uno. Desesperada por alcanzar el Villegas, a la veterana se le cae una moneda. Veo que se pone a tantear para buscarla, pero lo que consigue es tontear al no encontrala.

Entonces una luz descendió en la escena. Esta vez no cayó mr. Bean como plasta. Era un reflector en la cancha de basketball. Ayudé a buscar la moneda, la vieja no decía ni pío. En mis adentros quería aplicar la típica “el que se lo encuentra se la coge” (no cojer a la vieja pasa, del verbo tirar, sino adueñarme de la moneda).

Armando K.Oz : La encontré es de cincuenta, ¿cierto?
Doña Vetuca: ¿Qué me encontraste dices? Si, soy de cincuenta y… ¿que pasa?

La mente del K.Oz: ¿Qué pasa, vieja pasa? Aquí no pasa nada, y nada va a pasar si me piensas revolar.
Armando K.Oz : Señora, la moneda es de cincuenta centavos, tenga y buenas noches.

Hubo una pausa, parecia que la señora iba a darme las gracias pero su rostro delató arrepentimiento, frunció el ceño, hizo una mueca propia de trompuda, hacia un lado de su pergamino facial, aunque su dentadura postiza iba en contra via.

Doña Vetuca: …………….
La mente del K.Oz: De nada, momia pluta. ¿qué te has creido?. Tus padres hicieron un mal trabajo contigo, no te dieron buena educación, ni las buenas noches das. De seguro a nadie le habrás dado una buena noche ya que ni las gracias darías por falta de educación sexual. La Trucha Mamá Lucha que te escupió por la Chu... ¡Chamán Dre!. Con esa moneda me cuadraba una biela, vieja pendeja.

Doña Vetuca: Gracias joven, cuídese.
Armando K.Oz : De nada, señora. Cuidado en la calle, cuando camina por ese lado oscuro, hay tanto lunático, por ahí.

:)

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