Valeverguismo Palomastilmayorista


Definir lo que significa ser un valeverguista (correísta o no) se queda corto así abusáramos de toda mala palabra. Pero para que quien no tenga idea, si le sirve de algo tener clara la película, masomen es así:


1.- Estás en una reunión de trabajo que parece importante (y tiene que serlo porque para que te tomes un tiempo que bien lo puedes dedicar a aparentar que trabajas mostrándote dizque ocupado, ¡puta madre debe ser algo trascendental!), suena un maldito celular, lo contestan, primero tapándose la boca por "consideración" a la audiencia y luego decide salir del salón. No solo un personaje sino todo aquel que lleva el móvil encendido a la reunión. Peor aún cuando es el expositor quien hace gala de todo valeverguismo al dejar que suene y suene el dispositivo ya que no puede contestar. Para que vean que esto no pasa sólo en cines.


2.- Te sientes cómodo en tu casa, en la tele están pasando esa película que siempre quisiste ver y tu vecino de enfrente tiene vacilando reggateon, salsa, bachata o vallenato a todo volumen. No es que sea el género lo que desagrada sino la actitud bien valeverguista de la mayoría de estos animales humanos afines con esta music que de pronto algo aportan a las masas. Pides a ese engendro que baje el volumen y te responde que en su casa hace lo que le pega en gana. Te entran unas ganas de pegarle a patada y puñete con toda la furia del chiro en crisis económica, pero te la aguantas porque sabes que tiene respaldo de todo ese barrio pueblerino que disfruta de esa vaina.


3.- Das prestado dinero a un familiar/amigo, quien te localiza a como de lugar para retirar el billete que ya ya habías ofrecido entregarle, pero a la hora de cobrar el valeverguismo es un aura que rodea al moroso de mierda y que te caga el karma, ya que siempre que te acercas a pedir tu money al man, para tu maldita suerte, le pasa algo: que la crisis y el desempleo no le permiten ni comer. Y tu te comes el cuento, de seguro tu deudor no se ha alimentado bien porque las neuronas de su cerebro se secaron y no pudieron hacer chispas para descargar ideas tan brillantes como vender uno de los dos televisores plasmas o uno de sus dividis recién comprados.


4.- El valeverguista de tu jefe te niega un aumento de sueldo diciendo que llegaste al techo salarial de lo que tu cargo representa. No va más. Capacitación por supuesto, que no hay porque el presupuesto ha sido recortado y que te toca ser autodidacta, que ahí están los libros. Que si no tienes titulo universitario que te prepares, que si lo tienes que sigas maestría, que si vas por un diplomado bien por ti, queda para tu satisfacción personal y la de los tuyos. Y que si la empresa no ofrece carrera, estás en todo el derecho de buscar otras posibilidades, las puertas están abiertas. Dos días más tarde contratan a alguien de tu mismo perfil, le pagan el doble por lo que haces, le pagan cursos de capacitación para reforzar sus debilidades. Dos meses después ascienden al nuevo empleado a un nuevo cargo recién creado. Valeverguismo en estado de gracia puro, para tu desgracia.


5.- Las empresas de servicio público están cubiertas de vello púbico. Es decir, son una verga. Y sus empleados los valenverguistas puestos por el gobierno de turno son sus miembros y hacen gala de serlo, valiendo miembro. Marcan entrada, desaparecen (o si están presentes el servicio está ausente), regresan para marcar las tres horas de almuerzo y regresan otra vez para marcar salida. Servirse en lugar de servir es el lema de los burócratas dorados. Pero quien no sirve, sirve para nada y en esos son buenos: para nada. Piponazgo y sus contratos colectivos son el ejemplo palomastilmayorista de valeverguismo.


6.- Dejar las cosas para último minuto es una muestra de valeverguismo. Si esto se representara en muestras de heces, sería necesario un balde para llenarlo y hacer justicia lo cabreante que es esperar a ese ser que se hizo esperar tanto para empezar a hacer todo lo que tenía que hacer para cumplir con un horario, con un compromiso. Desesperante.


7.- Valeverguista es aquel que se ha leído todo esto y no se lanza un comentario constructivo o destructivo que aporte al respecto. Los Valenver están por todas partes, ¡míralos!.

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