Cinco dólares de furia

Resulta ser que El Galán de la Valdivia (EGDV) quería asistir a la fiesta despedida de su viejo amigo: Viejo Sapo, quien luego de dieciséis años haciendo lo mismo había conseguido un despido intempestivo para salir airoso con dieciocho mil dólares por antigüedad y hacer lo mismo pero en otra empresa.

Ahora, la cuota para tal magno evento era de diez dólares por mate, pero como la crisis lo embargaba cada vez más desde que salió de la recesión económica para que entre la depresión crónica a su economía nada domesticada, había negociado con el organizador, El Oráculo para pagar la mitad.

Pero otro compañero, El Estimador quien estimaba su presupuesto desde el bus que tomaba hasta la cerveza que chupaba, ya había pagado la cuota el "Jueves no te ahueves" y al siguiente día se retractó. Queriendo recuperar el billete quiso que EGDV le pagara a él y no a El Oráculo porque sabía que éste le iba a argumentar que ya había gastado todo para el tan esperado "San Viernes".

Lo que El Estimador no esperaba era que el estimado EGDV iba a pagar solo cinco dólares, pero aún así EGDV le puso al día con tal situación tal y como lo había pactado con El Oráculo. Estimador pensó que no había problema en cobrarle el suelto al organizador y aceptó el pago.

De repente en el cyber de la empresa, aparece Oráculo gritando hasta por el oraCulo que EGDV no tenía que haber pagado a Estimador si no a él, que era quien recogía el billete y condenó a EGDV a que no vaya a la fiestita y que nadie le dé el croquis y que en la lista de invitados que se le iba a entregar al guardia no estaría ese nombre que deshonra al homenaje.

Pero EGDV se las valió para montar a su elefante blanco e ir hacia el norte de la ciudad. Claro que tuvo que esperar como media hora hasta que ese paquidermo lo pase viendo en su daGor Móvil en una gasolinera al sur. Cuando daGor apareció puso como excusa que se había tardar por estar lavando el carro con un culo. ¡Con razón tardó tanto! ¡Nunca iba a terminar de lavar el carro con el culo!. Jodida la cosa, pues.

Ya en el lugar y a la hora de verdad, el desgraciado (por su carátula poco agraciada) Oráculo se pasó batiendo al pobre EGDV por haber pagado media cuota y de paso venir pidiendo aventón. Pregonaba que le dieran la mitad de la comida, medio-vasos de cerveza y cuando le tomen foto que sea de la cintura para abajo (esto último ya cae en lo perversamente gay).

Pero EGDV, antes que todos se rían con él, prefirió reirse con todos y ´como no, de todos. Comió doble, bebió biela hasta endiablarse, bailó con las contadas cuatro hembras que habían, hasta logar que ellas se pongan en cuatro para bailarles el perreo con todo reggaeton contaminante. Y hasta se infiltró cual cucaracha en el auto del Frentón que conducía de vuelta hacia al sur llevando al mismo Oráculo con su hechicera para que tome taxi amigo (o express, whatever) a las tres y media de la madrugada del "Sábada daba du".

El martes, Estimador le pide a EGDV que arregle con Oráculo para que le devuelvan los cinco dólares de vuelto. Aquí cabe indicar que desde el Viernes hasta el Lunes, Estimador queriendo sacar sangre al cangrejo, insistió a Oráculo para que su suelto vuelva fracazando hasta el cansancio.

EGDV le dice a Estimado que le pida a Oráculo quien no le quiere dar naranjas. Oráculo dice a Estimador que exiga a EGDV.

Conclusiones:

1.- Estimador, perdió cinco dólares pudiendo perder diez. Otros tres compañeros pusieron, no fueron y no pidieron devolución.

2.- Oráculo, no quiere pagar los cinco a Estimador, asegura que gastó y hasta se endeudó por su cuenta, rematando que no es de varón poner el billete y luego querer barajarse quitándolo.

3.- EGDV, fue el bufón que vaciló bacán los cinco dólares, ¿para qué pagar más?.

4.- Estimador siente que Oráculo y EGDV le han visto la cara de cojudo.

5.- Oráculo percibe que Estimador quiso pasarse de sabido y que EGDV fue más que sabido.

6.- Es bien sabido que guerra avisada no mata gente. No tengo por que, perdón... EGDV no tiene por qué ni con qué para darle gusto a Estimador y a Oráculo.

Si debe haber un gil no tiene por qué ser El Galán de la Valdivia.