La ira del Dagor

Un día me dijeron que me ponga las pilas y respondí que no pensaba pagar las baterías de ningún cidipleyer a nadie. Supieron indicarme que lo que proponían era que yo sea más "pila doble A". O las neuronas de mi cerebro se secaron en lo absoluto por tanto licor maldito o esta gente habla de más espeso que encebollado de yuca con hilachas de albacora.

Querían que sea un AA. Entonces pensé que me darían alas para pilotear en American Airlines, ¡con lo buenas mozas que son las aereomozas!. Resultó ser que pedían me convierta en Alcohólico Anónimo. Gran huevada... si toda la pluta vida me la he dedicado a libar tanto que se me olvida cómo mismo me llaman y no doy ni con mi apellido.

El dato es que daGor (aka, "lagorda e' ric") está asistiendo a las sesiones doble A. La buena nueva es que la visión de esta comunidad no se basa en "No tomaré nunca jamás". La mala noticia es que la misión del día a día es "Hoy no tomo". Aquí es cuando este cerdo se echa a parir, ya que gusta de conducir su auto de lunes a domingo.

Sobrio, el man es un AutoMan manejando, gira a diestra y siniestra embalado, sobre todo en horas pico, como si jugara Nintendo Wii, es decir tener el mando a su control y todo alrededor no existiera, solo en la virtualidad de la consola. Saliendo siempre vencedor, este Loser, es un belicoso por naturaleza, puteando a todo imbécil que se le cruce. Hasta aquí se podría aceptar su comportamiento aunque sea algo reprobable. Lo chocante es que choca nueve de cada diez, estando once al volante y con un par de tragos en el mate.

Por ello, un buen día mientras daGor se sacaba los putos puntitos negros de la cara, adhiriendo cinta de embalaje al rostro para arrancárselos con fuerza, fue sorprendido por los compañeros para amarrarlo por las cuatro patas mientras se revolcaba de la desesperación a la vez que gritaba cual chancho en camal. Era por su bien, decían.

Cuatro semanas después, este infeliz fue de paracaídas a una fiesta de cumpleaños de un compañero de trabajo, evento que fue amenizado por unas impulsadoras de Yanbal que más bien eran expulsadoras ya que ver a estas momias nos impulsaba a expulsar todo lo que la muerte blanca se nos quería llevar de nuestros estómagos.

La people fiel a la causa del alcohólico anónimo nunca le sirvió cerveza. Dagor hecho el acomedido pasaba las botellas no más. Pero cuando Los Caballeros de la Comunidad del Morbo bailaban con las Pasas de Yanbal, "lagorda e' ric" creía que nadie lo veía, pasaba la yema de sus dedos por las marcas de fondo de botella (propio de lo heladas que estaban) que habian en las mesas para llevárselos al hocico. Primera vez que se puede decir literalmente que alguien estaba chupando, ¡se chupaba los dedos obesos empapados en biela!

Y no solo eso, si no que al grito de "¡Viva el santo!" a alguien se le resbaló una pescuesuda que se rompió al piso y ni corto ni perezoso, el patético daGor retiraba los pedacitos de vidrio para con la lengua lamer algo del preciado líquido en el suelo. Qué hecho trozo, la hamburguesa mutante.

Viendo el cuadro patético le ofrecimos una cerveza y le pedimos que se olvide por las próximas horas del anonimato alcohólico. Se cabreó y dijo que tiene fuerza de voluntad. Pues que la fuerza le acompañe a este Java The Hut, porque habia encontrado en la mesa unos caramelos toffe con sabor a Whisky y se los chupó todos con una desesperación propia de un drogadicto. Tuvimos que golpearlo con una chancleta vacía de esas jabas de pilsener.

Cuenta la leyenda que "lagorda e' ric" pasa por esta crisis cada veintiocho días de abstenencia: se irrita, sangra a quien colisione con sus puños. Ya no se reconoce a si mismo y putea en chino, el muy mandarin. Por ello daGor cuando se pone belicoso es... "Anonimato, alcohólico menstrual".

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