El defecto del alcohol es que su efecto no es especial siempre.
Unas cervezas lo cambia todo, nos hace más seguros, más bacanes. Claro que a veces las cosas no se ven tan claras y es cuando se distorsiona la realidad. Vemos lo que creemos ver.
O vemos lo que queremos ver. Ya que si no tenemos lo que queremos difícilmente llegaremos a querer lo que tenemos. Pero es lo bonito de emborracharse, todo se vuelve tan positivo.
Eso si, hay que cuidarse de no decepcionarse cuando la ilusión termine. Siempre es triste regresar a nuestras tristes realidades.
