Al aproximarse a la recepción de un hotel, a un hombre le llama la atención un ruido
Y al voltearse a ver qué es, golpea sin querer con el codo, el seno de una linda mujer.
Apenado y sin saber qué hacer, él dice:
- Mil disculpas señorita, si su corazón es tan suave como su seno, tengo la seguridad de que me perdonará.
La mujer sonriendo le responde:
- Y si su pene es tan duro como su codo, mi habitación es la 201.
Moraleja: Si la vida te da la espalda, agárrale una nalga
"En el mundo actual se está invirtiendo cinco veces más en medicamentos para la virilidad masculina y silicona para mujeres, que en la cura del Alzheimer. De aquí en algunos años tendremos viejas de tetas grandes y viejos con pene duro, pero ninguno de ellos se acordará para que sirven"

